Hace unos años, durante la pavimentación de un camino de acceso a un fundo agrícola en la Quebrada de Talca, nos enfrentamos a un limo arcilloso de origen aluvial que en verano se contraía formando grietas de 3 cm de ancho y en invierno, con las lluvias esporádicas pero intensas, se expandía degradando la subrasante. Ese proyecto nos confirmó algo que ya sospechábamos: en Ovalle no basta con copiar un catálogo de secciones estándar; hay que entender cómo respira el suelo del Valle del Limarí bajo un clima semiárido con oscilaciones térmicas que superan los 20 °C diarios. El diseño de pavimento flexible en esta zona exige un equilibrio delicado entre la carpeta asfáltica, la base granular y la subrasante, considerando que la ciudad se asienta sobre terrazas fluviales del río Limarí. Cuando el CBR de diseño cae por debajo del 6 %, que es más común de lo que muchos creen en los sectores de la periferia poniente, trabajamos con refuerzos granulares estabilizados y un cuidadoso manejo del drenaje para evitar que la succión capilar deteriore la estructura desde abajo.
Un pavimento flexible bien diseñado en Ovalle no se mide por el espesor de asfalto, sino por cómo la estructura completa responde al agrietamiento térmico y a la humedad de riego subsuperficial.
Notas del área
La NCh 1508 y el Manual de Carreteras Vol. 3 establecen los requisitos mínimos para la estructuración de pavimentos flexibles en Chile, pero en Ovalle su aplicación exige una interpretación cuidadosa. El riesgo principal que observamos en los proyectos de la zona no es la falla por fatiga prematura, sino el agrietamiento por bloque debido a los ciclos de expansión-contracción en suelos arcillosos de alta actividad. Cuando se omite un estudio de suelos detallado en la etapa de prefactibilidad, hemos visto carpetas asfálticas que presentan fisuras transversales a los 3 años de servicio, especialmente en calles con poco tránsito donde la rigidez de la mezcla no se relaja lo suficiente. Otro riesgo silencioso es el bombeo de finos en sectores con nivel freático alto por riego: si la base granular no cumple con el porcentaje de finos máximo ni tiene un filtro adecuado, el material fino migra hacia arriba bajo carga repetida, generando depresiones localizadas que después se convierten en baches. En Ovalle, con más de 120 000 habitantes y un parque vehicular que crece al compás de la agroindustria, diseñar sin considerar estos modos de falla específicos es inaceptable.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia el diseño de pavimento flexible en Ovalle respecto a ciudades costeras como La Serena?
El rango referencial para este servicio en Ovalle es $808.000 - $2.636.000. El precio final depende del alcance y volumen del proyecto.
¿Qué rango de inversión tiene un diseño de pavimento flexible para un proyecto vial en Ovalle?
El servicio de diseño estructural de pavimento flexible, incluyendo exploración de subrasante, ensayos de CBR y memoria de cálculo según AASHTO 93, se sitúa en un rango de $808.000 a $2.636.000, dependiendo de la longitud del tramo y la variabilidad del suelo encontrada en las terrazas del Limarí.
¿Cómo influye la geología del Valle del Limarí en la elección del número estructural (SN)?
Las terrazas fluviales del Limarí presentan una alternancia de gravas arenosas y limos arcillosos. En los sectores de grava, el módulo resiliente es alto y el SN requerido suele ser menor. En los depósitos finos de la periferia, el SN necesario aumenta y debemos compensar con capas granulares más potentes o estabilización con cemento, siempre verificando que la subrasante no supere el límite líquido de 40 % para evitar deformaciones plásticas bajo carga.