Quien haya trabajado con suelos en la ribera del Limarí sabe que el material es distinto al que se encuentra subiendo hacia la Pampa. En sectores como la Villa El Portal, los limos de inundación responden de una forma, mientras que en los terrenos más pedregosos del sector de la Feria Modelo la compactación exige una energía totalmente diferente. Por eso en Ovalle el ensayo Proctor no se puede pedir ‘por catálogo’. Hay que elegir entre el Normal y el Modificado entendiendo qué tipo de obra se va a ejecutar y, sobre todo, de dónde viene el suelo. En nuestra experiencia con proyectos del valle, desde loteos en Villalón hasta faenas agrícolas en Carén, la diferencia entre un terraplén que asienta parejo y uno que se desgrana a los seis meses suele estar en una curva de compactación bien ejecutada. Para obras donde la granulometría es un misterio, partimos siempre por una caracterización completa antes de definir la energía de compactación, sobre todo si los finos superan el 12%.
La diferencia entre un suelo estable y uno que falla suele leerse en la curva de compactación antes que en la grieta.
Alcance del trabajo
La aridez de Ovalle engaña: con precipitaciones promedio que apenas superan los 100 mm anuales, uno tendería a pensar que la humedad del suelo no es tema. Pero la realidad del valle regado es otra. Los predios con riego tecnificado y los canales de la Junta de Vigilancia del Limarí generan napas colgadas y suelos con humedades muy dispares en pocos metros. Lo que más vemos en esta zona es que la humedad natural del suelo puede variar entre un 4% en un terreno de secano en Cerrillos de Tamaya y un 18% en un paño recién regado camino a Sotaquí. El ensayo Proctor —ya sea Normal (NCh 1534-1) o Modificado (NCh 1534-2)— nos entrega justamente eso: la humedad óptima de compactación para una energía dada. Con el material de préstamo del río Hurtado, por ejemplo, es común que la densidad máxima seca ronde los 2,05 g/cm³ en Proctor Modificado, pero ese mismo suelo bajo energía Normal puede quedar 150 kg/m³ más suelto. La elección del método impacta directamente en el factor de compactación que se exige en obra, y en Ovalle, donde el control lo fiscaliza la Dirección de Obras Municipales, no hay margen para improvisar.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el Proctor Normal y el Modificado?
La diferencia principal está en la energía de compactación. El Proctor Normal (NCh 1534-1) aplica 600 kN-m/m³ simulando rodillos livianos o compactación manual, mientras que el Modificado (NCh 1534-2) aplica 2700 kN-m/m³, representando equipos pesados modernos. En Ovalle, para subrasantes de calles con tránsito de camiones fruteros se exige generalmente el Modificado, mientras que para rellenos de jardinería o patios se acepta el Normal.
¿Cuánto cuesta un ensayo Proctor en Ovalle?
El rango de precio para un ensayo Proctor en la zona de Ovalle está entre $51.000 y $96.000, dependiendo de si es Normal o Modificado y de la cantidad de puntos de la curva. Este valor incluye la recepción de la muestra, el secado controlado, la compactación en laboratorio y el informe con la curva humedad-densidad. Si se requieren varios ensayos para un mismo proyecto, el costo unitario suele ajustarse.
¿Qué cantidad de muestra necesito para el ensayo?
Para un Proctor Normal se requieren aproximadamente 20 kg de material pasante por la malla N°4. En el caso del Modificado, si el suelo tiene gravas de hasta 1 pulgada, se necesitan entre 35 y 45 kg. La muestra debe venir en sacos cerrados, sin perder humedad, y es fundamental que sea representativa del banco de préstamo o de la excavación. Si el material tiene partículas mayores a 2 pulgadas, hay que hacer corrección por sobretamaño según NCh 1534-1.
¿En qué tipo de obras de Ovalle es obligatorio el Proctor?
La Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones exige control de compactación en rellenos estructurales, y la Dirección de Obras de Ovalle lo pide para recepcionar loteos. También es mandatorio en las especificaciones técnicas de la Dirección de Vialidad para caminos enrolados, en los proyectos de riego de la Comisión Nacional de Riego, y en las fundaciones de salas de packing y bodegas agrícolas. En obra menor, como una casa particular, no siempre se exige, pero es altamente recomendable si el terreno tiene relleno antrópico o suelos colapsables del valle.